¿POR QUÉ LOS JÓVENES ESTÁN DEJANDO LA IGLESIA?


Israel
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Grande eres, Señor, y digno de suprema alabanza” (Sal. 145:3); “grande eres Señor nuestro, y de mucha potencia; y de tu entendimiento no hay número” (Sal. 147:5). Y el hombre se atreve a alabarte, el hombre que es parte de tu creación y que está vestido de mortalidad y que lleva consigo el testimonio de su pecado, y la prueba de que tú siempre resistes a los soberbios (1 Ped. 5:5). No obstante, el hombre te quiere alabar. Y tú lo despiertas para que encuentre deleite en tu alabanza; porque nos creaste para ti y nuestro corazón anda siempre inquieto hasta que no descansa en ti.
San Agustín de Hipona

Es interesante notar que los jóvenes de hoy se encuentran en una sociedad pluralista y multicultural, llena de distintas posturas, filosofías y modos de pensar, la cual satura a las personas de tanta información y placeres rápidos y superficiales hasta el punto en que éstos caen en el aburrimiento y en el cansancio de la vida. En otras palabras, parece que, en nuestra sociedad contemporánea, todo el mundo busca su propia felicidad tras la droga, el sexo “light” sin compromiso y el entretenimiento masivo.

No hay nada que sea absoluto; no hay nada por lo que valga la pena morir; no hay nada que valga más que mi propio bienestar y felicidad individual; no hay sentido de vida, ni dirección, ni propósito último. Pareciera que el hombre occidental vive con una depresión y ansiedad crónica y continua, a lo largo de toda su vida, que trata de llenar con lo que ofrece el mundo.

Teniendo estos precedentes, hay que destacar seis razones fundamentales por las cuales, los jóvenes están dejando la iglesia (entiéndase no solo a un edificio o local físico, sino al servicio completo en la casa y obra de Dios, y en el amplio sentido de la palabra, al cuerpo del Mesías, independientemente de la denominación):

1) Buscan entretenimiento. Los jóvenes buscan entretenimiento en múltiples lugares, como la televisión, el cine, el antro, los conciertos, etc. De esta forma, muchas de las iglesias, y más aún, congregaciones mesiánicas con liturgias (alabanza, adoración, oraciones, etc.) más tradicionales están perdiendo miembros jóvenes, porque no son “lo suficientemente entretenidas” para ellos. Así, mientras las iglesias y congregaciones de este tipo disminuyen, las iglesias “emergentes” con muchas luces, sonido y música alta están aumentando su población de jóvenes. Mientras que no me parece que este tipo de elementos de la liturgia estén mal per se, me parece que es imprescindible que no sólo se quede una emoción momentánea en los jóvenes, los cuales, después de que les pase la emoción, acaben por irse a buscar algo que los entretenga más. En otras palabras, parece que, si se aburren, huyen.

2) Buscan lo nuevo e innovador, en lugar de la verdad. Más o menos en la misma línea del primer punto, los jóvenes buscan cosas nuevas e innovadoras. De nuevo, la cultura del aburrimiento que se experimenta hoy ha condicionado a los jóvenes de tal forma que, no sólo no se encuentra nada que ver en los 200 canales de televisión que hay (lo cual termina por generar aburrimiento), sino que la iglesia no tiene nada que ofrecerles a los jóvenes en este mundo que innova cada minuto. Sin embargo, esto se debe, pienso yo, a que nuestra cultura relativista y posmoderna ya no valora la verdad como antes. Tal vez lo mejor sea que la iglesia busque formas de transmitir a las nuevas generaciones por qué la verdad es más importante que la innovación. Además, es menester señalar que no todo lo nuevo es verdad; y no todo lo antiguo es falso.

3) Buscan experiencias fuertes. Si bien es verdad que somos seres racionales, también es cierto que somos seres emocionales. No obstante, en nuestra sociedad contemporánea se ha enfatizado tanto el sentimiento y la emoción individual que se ha absolutizado, como si no hubiera nada más importante que el “cómo me siento”. Creo que, en parte, tenemos la culpa nosotros por seguir esta corriente de pensamiento (contra lo que dice el apóstol Pablo en Rom. 12:1-2). Me parece que el dictum de que “el evangelio no es una religión, sino una relación personal con Yeshúa” ha hecho algo de este daño. Mientras que es verdad que lo primordial del evangelio es mi relación personal con la persona del Mesías, el evangelio no se puede reducir a esto.

4) Buscan respuestas inteligentes.  Muchas veces me he encontrado que no estamos preparados para responder a las preguntas más difíciles que nos platean los inconversos. En este sentido, si no hay respuestas para los retos a la fe, la única razón para creer en el evangelio es por una fe ciega y que no es diferente de la fe que se necesita para ser un budista, musulmán, testigo de Jehová o mormón. Es necesario preparar al liderazgo de la iglesia para que pueda responder a estas preguntas que los jóvenes tienen (1 Ped. 3:15; 2 Cor. 10:5).

5) Buscan un sentido de vida real. Los jóvenes buscan algo por lo cual valga la pena entregar su vida. Además, es necesario entender nuestra condición como pecadores delante de un Dios justo y santo, para que, con esta comprensión del mundo, podamos entregar nuestra vida a Yeshúa no sólo como Salvador, sino también como Señor de nuestras vidas. Creo firmemente que hay una carencia de predicación de la Palabra de Dios, tal y como viene. Creo que estamos predicando un evangelio muy “light”. El joven necesita un sentido de vida y, como vio muy claramente San Agustín, si no está Dios como proveedor de éste, simple y llanamente no hay tal.

6) Comunidad. Finalmente, aunque cada uno de los puntos anteriores es importante de alguna manera, es importante reconocer que el ser humano es un ser social por naturaleza, por lo cual la iglesia/congregación debe ser una comunidad de fe, en la cual se pueda crecer, madurar y ser uno mismo. También se necesita disciplina en amor, porque el que ama disciplina (Heb. 12:6-7). La disciplina sólo se da a los hijos, y todo hijo es miembro de la familia de Dios. Por lo tanto, es importante que el joven se sienta parte de esa gran familia de Dios y esa gran comunidad de fe, para que pueda enfrentar los retos de la vida que hay fuera de ella.Mientras que no afirmo que éste sea un análisis exhaustivo, creo que sí puede dar algo de luz sobre cuáles son los problemas. Aunque no he propuesto soluciones explícitas concretamente, me parece que, si encontramos formas de solucionar estos seis problemas, podremos ver, con la ayuda y gracia de Dios, crecer a la Iglesia universal de Yeshúa Hamashiaj, Señor nuestro. Como dice Antonio Cruz

“El mandamiento divino de llevar el Evangelio a todo el mundo requiere el diálogo entre la fe cristiana y la cultura de cada época. Para poder comunicar hoy adecuadamente el mensaje de Jesucristo es necesario comprender las evoluciones periódicas que experimenta nuestra sociedad y reflexionar sobre sus últimas manifestaciones”.

Que el Señor nos ayude a enfrentar los problemas de nuestra cultura contemporánea y ser testigos fieles para las siguientes generaciones.

Fuente: Logos en Español


Israel

Web designer y amante de la Fotografía, no solo creo en Dios, sino LE CREO A DIOS, alegre, easygoing, despistado y muchas cosas mas... Pero sobre mi no importa, TODO es sobre Yeshúa HaMashiaj.

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