SUCOT

La Fiesta de los Tabernáculos


Datos rápidos de Sucot

Significado del nombre hebreo: “Cabañas” o “Tabernáculos”
Transliteraciones:  Succos, Sukkos, Sucot, Sukot, Sukkot
Nombre en español: La Fiesta de los Tabernáculos, La Fiesta de las Cabañas
Mes del calendario occidental: septiembre u octubre
Fecha del calendario judío: 15 al 22 Tishrei
Duración: Siete días
Establecimiento de Sucot: En la Biblia: Levítico 23:33 y sigs.

 

Antecedentes históricos

El SEÑOR le ordenó a Moisés que les dijera a los israelitas: “El día quince del mes séptimo comienza la fiesta de las Enramadas en honor al SEÑOR, la cual durará siete días. El primer día se celebrará una fiesta solemne en honor al SEÑOR. Ese día no harán ningún trabajo. Durante siete días le presentarán al SEÑOR ofrendas por fuego. Al día octavo celebrarán una fiesta solemne en honor al SEÑOR y volverán a presentarle ofrendas por fuego. Es una fiesta solemne; ese día no harán ningún trabajo.
Estas son las fiestas que el SEÑOR ha establecido, y a las que ustedes habrán de convocar como fiestas solemnes en su honor, para presentarle ofrendas por fuego, holocaustos, ofrendas de cereal, y sacrificios y ofrendas de libación, tal como está prescrito para cada día. Todas estas fiestas son adicionales a los sábados del SEÑOR y a los tributos y ofrendas votivas o voluntarias que ustedes le presenten.
A partir del día quince del mes séptimo, luego de que hayan recogido los frutos de la tierra, celebrarán durante siete días la fiesta del SEÑOR. El primer día y el octavo serán de descanso especial. El primer día tomarán frutos de los mejores árboles, ramas de palmera, de árboles fondosos y de sauces de los arroyos, y durante siete días se regocijarán en presencia del SEÑOR su Dios. Cada año, durante siete días, celebrarán esta fiesta en honor al SEÑOR. La celebrarán en el mes séptimo. Este será un estatuto perpetuo para las generaciones venideras. Durante siete días vivirán bajo enramadas. Todos los israelitas nativos vivirán bajo enramadas, para que sus descendientes sepan que yo hice vivir así a los israelitas cuando los saqué de Egipto. Yo soy el SEÑOR su Dios.” Así anunció Moisés a los israelitas las fiestas establecidas por el SEÑOR. (Levítico 23:33–44).

Tal vez ahora ya esté empezando usted a entender porqué a la temporada de Otoño se le considera como la temporada de los días de fiesta más solemnes para la comunidad judía. En los primeros 19 días del mes bíblico de Tishri (Septiembre-Octubre), se llevan a cabo las tres fiestas más solemnes de todo el año. Estas tres fiestas son: Rosh Ha-Shaná, Yom Kipur y, terminando la temporada, los ocho días de Sukot (Tabernáculos, o Enramadas).

Al igual que con las otras fiestas, el nombre de esta, nos habla de su propósito. En escencia, es un propósito doble. El primero se relaciona con la cosecha de Otoño; tal y como se explica en Levítico 23, Sukot tiene que ser el tiempo de traer la cosecha tardía. En otras palabras, es el “Día de Acción de Gracias” judío. En realidad, la creencia popular es que los colonizadores Puritanos, quienes eran grandes estudiosos de las Escrituras hebreas, basaron el primer Día de Acción de Gracias americano sobre Sukot.

El segundo significado de esta fiesta se encuentra en el mandamiento de habitar en enramadas, como recordatorio de la experiencia del pueblo de Israel en el desierto. Para expandir el tema de este evento histórico específico, podríamos sumarizar el significado de Sukot con una sola palabra “habitación.” Sabemos por la Torá, que Dios habitó con su pueblo durante sus 40 años de viaje de campamento en el desierto. Asimismo, cuando acampamos en cabañas en el presente, deberíamos de recordar que Dios sigue siendo fiel y que cuida de nuestras vidas.

Entendiendo esos dos temas, tan significativos, vemos que hay muy buena razón para que a Sukot también se le conozca como Zman Simkjatenu (El Tiempo de Nuestro Regocijo). ¡El hecho de que Dios haya proveído para nosotros y haya hecho su habitación con nosotros, es definitivamente algo que celebrar!

 

Celebración judía tradicional

La Torá estipula que el día quince del mes judío de Tishri es el tiempo cuando el pueblo judío debe empezar a habitar en la suká (forma singular de “cabaña”), y celebrar la provisión de Dios. Este día de fiesta trae tanto gozo, que los judíos tradicionales ni siquiera esperan a que llegue el quince de Tishri para construir sus sukot (forma plural de “cabaña”). Muchos inician la construcción cinco días antes, inmediatamente después del cierre de Yom Kipur.

La construcción de la suká, puede ser una experiencia desafiadora y divertida para toda la familia. La Biblia nos da un mandamiento un poco vago acerca de cómo construir la suká; pero los rabinos le han agregado gran detalle. Escencialmente, se trata de una choza temporal en la que debemos de vivir, en lugar de nuestra casa permanente. De los judíos se espera que por lo menos tengan algunas comidas ahí dentro, como símbolo de que han habitado en la suká. Ya que la suká es una estructura temporal, aparece ser frágil, pero se debe construir afuera y debe tener por lo menos tres paredes, las cuales pueden hacerse de cualquier material (madera, ladrillos, o lona). Si la cabaña se construye al lado de la casa, se puede usar una o más de las paredes de la casa como parte de la suká.

La parte más importante de la construcción de la suká es el techo. La cubierta para el techo (llamada sejaj) puede hacerse con cualquier cosa que crezca de la tierra, como por ejemplo, ramas, vigas de madera o arbustos. Ya que existe una abundancia de ramas de palma en el Medio Oriente, es comprensible por que este foliaje ha tomado un papel central en la celebración de Sukot.

Para enfatizar el estatus temporal de la suká, el techo se arregla de tal manera que, en una noche despejada, se puedan ver las estrellas. Ya que la construcción básica de la suká ha sido terminada, los niños pueden contribuir su parte con decoraciones que consisten de sus obras de arte frutas colgadas en un cordón, o cualquier otra idea creativa que tengan. La suká debe poder acomodar por lo menos una persona, pero es preferible que sea, lo suficientemente grande para colocar una mesa y sillas para poder comer ahí. Si el clima es lo suficientemente templado, se puede pasar la noche en la choza.

Una vez que la suká esté terminada y el día de fiesta ha llegado, hay otras costumbres que se incorporan a la celebración. Al igual que la mayoría de las otras fiestas judías, la celebración inicia al atardecer de la primera noche, con una cena festiva. La mesa se prepara con los dos candelabros tradicionales y la mejor vajilla. A veces se hacen exepciones en Sukot, ya que muchos judíos consumen sus alimentos dentro de sus sukot. En tales casos, los arreglos más primitivos también sirven como recordatorio del campamento en el desierto del Sinaí. De cualquier manera, se canta el kidush sobre el vino dulce; se bendice la jalá trenzada y se comparte en la mesa.

Cada noche de los ocho días que dura el festival, también se hacen bendiciones especiales sobre el lulav (rama de palma) y el etrog (citrón o cidro, una fruta de Israel, más dulce y grande que el limón y con una gruesa cáscara amarilla). Estos dos artículos, junto con el hadás (mirto) y arava (sauce), forman lo que se llama “Las Cuatro Especies.” Se hace un racimo con ellas para que puedan sostenerse en la mano para agitar hacia cada dirección simbolizando la cosecha y la omnipresencia de Dios sobre este mundo. Aunque parece haber una clara conexión entre las Cuatro Especies y el tema de Sukot que es la cosecha, los rabínos también han encontrado aplicaciones espirituales para estos símbolos.

Se enseña que cada una de las especies representa un diferente tipo de persona. El etrog, que es dulce y tiene un delicioso aroma, representa una persona que tiene conocimiento de la Torá y buenas obras. El lulav, que viene de una palmera de dátiles, tiene un fruto dulce, pero no tiene fragancia, así mismo, algunas personas tienen conocimiento, pero no tienen buenas obras. El hadas es todo lo opuesto, tiene una fragancia agradable, pero no sabe a nada (las buenas obras sin el conocimiento verdadero). Y el arava, ya que no posee ni sabor ni aroma, representa la persona que no tiene ni conocimiento ni obras. Tal vez esto pueda servir como un recuerdo de que la fe por sí sola, si no tiene obras, esta muerta (Santiago 2:17).

La forma tradicional de guardar Sukot se centra en la construcción de la suká y la bendición de la palma con el etrog. Debe hacerse notar, que al igual que las demás fiestas, la sinagoga juega un papel vital en la celebración. Muchas sinagogas construyen una suká comunitaria para permitir a todos los adoradores experimentar el símbolo más grande de Sukot. Los servicios de la fiesta se llevan a cabo en el primer día y en el octavo día, tal y como está estipulado en la Torá. Ya que la fiesta de los Tabernáculos es un tiempo de gozo, hay varias procesiones en las que los feligreces marchan alrededor de los pasillos, meciendo las palmas y cantando el Salmo 118: ¡ Ana Adonai Hoshiana! (¡Sálvanos Señor!).
De tal manera, con acción de gracias, la comunidad judía busca recordar el tema de esta fiesta: Dios habita con su pueblo.

 

Sukot en el Nuevo Testamento

Ya que Sukot tiene tantas lecciones espirituales ricas asociadas con la fiesta, es de esperarse que encontremos algunas referencias importantes al respecto en el Nuevo Testamento. Apenas adentrandose en los relatos de la vida de Yeshúa en los evangelios, encontramos la primera referencia poderosa al respecto de los Tabernáculos. El apóstol Juan establece la relación de los particulares antecedentes de Yeshúa, y declara abiertamente la naturaleza divina de Yeshúa. La Palabra no solo estaba con Dios en el principio, ¡sino que esta Palabra es la misma manifestación de Dios mismo (Juan 1:1)! Esta Palabra, o Verbo, como lo llama Juan, fue manifestado al mundo en una manera muy práctica y tangible:

Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria (shekjiná), la gloria (shekjiná)
que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14)

Yeshúa de Nazaret es mucho más que un buen rabíno o un filósofo intrigante. De acuerdo a la Biblia, ¡Él es la manifestación visible del Dios de la creación! Sin embargo, ¿notó usted la metáfora que usa Juan para describir esta encarnación del Mesías? El verbo “habitó” entre su pueblo. La palabra griega aquí skene es una palabra con un significado rico que se deriva de la palabra “tabernáculo.” En otras palabras, al buscar Juan la manera de describir la primera venida del Mesías a su pueblo, la imagen más obvia era la fiesta de Sukot. ¡La fiesta en la que se celebra el hecho de habitar con Dios!

Existe, por supuesto, algo de controversia en lo que respecta a la verdadera fecha del nacimiento de Yeshúa en Belén. Muchos creyentes afirman, que ya que no hay ninguna declaración definitiva al respecto, no se puede tener certeza al fijar una fecha. Desde el siglo cuarto después de Yeshúa, la Iglesia Occidental ha adoptado el 25 de diciembre como la fecha oficial para reconocer la encarnación del Mesías. Sin embargo, la mayor parte de los historiadores admiten que esto fue más bien una concesión hacia los paganos del Imperio Romano, que hacia las Sagradas Escrituras. Como a menudo se da el caso, la Iglesia primitiva “cristianizó” los días de fiesta paganos ya existentes, para facilitarles la adaptación a tantos conversos nuevos.

El 25 de diciembre es un caso clásico. Se trataba de una fiesta antigua para celebrar el regreso del sol después del solsticio de invierno. No tenía nada que ver con el nacimiento de Yesúa, pero de todos modos se adoptó. A los creyentes de tiempos posteriores les pareció que no existía evidencia real indicando una mejor fecha.

Desafortunadamente, mucha gente pasa por alto la evidencia tan importante que provee Sukot. Cuando el apóstol Juan describe el nacimiento del Mesías, lo pinta en términos de Tabernáculos. La sencillez de esta lógica es algo asombrosa.

Un punto principal de este libro es mostrar el plan de Dios para la salvación, ilustrado a través de los días de fiesta que él le ha revelado a Israel. Existen eventos cruciales en referencia al plan de Dios, que se cumplen consistentemente en estos días especiales. No es de sorprenderse, que encontremos al Mesías muriendo en la cruz como nuestro cordero Pascual en el mismo día de la Pascua. El derramamiento de las primicias del Santo Espíritu de Dios, igualmente se lleva a cabo en el día de fiesta apropiado, Shavuot. ¿Por qué entonces, un evento tan importante como el nacimiento del Mesías iba a quedar sin ser anunciado por una de estas fiestas bíblicas? De todas las fiestas del Señor, es Sukot la que viene a ilustrar el hecho de que Dios habitaría en medio de su pueblo a través de la presencia del Mesías. Puede que él haya cumplido su promesa, literalmente en el mismo día de los Tabernáculos.

Muchas otras evidencias que teólogos cristianos han señalado, corroboran el hecho de que el nacimiento de Yeshúa haya sucedido durante Sukot. Algunos inclusive han hecho notar que los cálculos cronológicos en los evangelios nos llevan a colocar el nacimiento del Mesías a finales del otoño. La mayoría están de acuerdo en que el ministerio terrenal de Yeshúa duró tres años y medio. Ya que sabemos que murió durante la Pascua (marzo/abril), dando pasos atrás, nos acercamos mucho más a Sukot (septiembre/ octubre), al 25 de diciembre (A.T. Robertson, A Harmony of the Gospels (Una Armonía de los Evangelios), pág. 267).

Otros estudiosos han señalado el hecho de la inconsistencia respecto a los pastores cuidando rebaños en el campo en pleno invierno, con tanto frío. La Mishná (comentario rabínico), dice que en las proximidades de Belén, debido al clima de invierno, normalmente se llevaban los rebaños a un corral protector llamado un “redil”, desde noviembre hasta febrero. Por lo tanto, la fecha decembrina parece poco pobrable. (“Lucas” Adam Clark’s Commentary (Comentario de Adam Clark), vol. 5, pág. 370).

Una pista final respecto a los detalles del nacimiento del Mesías tiene que ver con la multitud exepcional que buscaba alojamiento, con el resultado de que “no había lugar para ellos en la posada” (Lucas 2:7). Mientras que pudo haber sido cierto que mucha de esta congestión de tráfico estuviera relacionada con el censo tomado por los romanos en aquel tiempo, parece haber mucho más al respecto.

Los Romanos eran bien conocidos por llevar a cabo censos de acuerdo a la costumbre prevalente de los territorios ocupados. Por lo tanto, en el caso de Israel, ellos optarían por hacer que el pueblo se reportara a sus provincias natales en el tiempo que fuera conveniente para ellos. No hay una lógica aparente en hacer un censo a mediados del invierno. El tiempo más lógico para recaudación de impuestos hubiera sido después de la cosecha, en el otoño. Si esto coincidiera con una de las fiestas judías solemnes, como lo son Pascua, el Pentecostés, o los Tabernáculos, era de esperarse que toda el área de Jerusalén y Belén fuera a estar repleta de peregrinos.

Es más que probable que el relato de la natividad de los Evangelios haya sucedido durante una de las fiestas judías solemnes y no en diciembre. El único día de fiesta solemne que cae en el otoño es Sukot. Parece ser que existe en verdad una fiesta que apunta al nacimiento del Mesías. ¡El Mesías ha “habitado” entre su pueblo, tal como se simboliza perfectamente en sukot!

Aparte de la conexión con la encarnación del Mesías, esta fiesta conlleva otras lecciones espirituales. Ya que Sukot también estaba destinado a ser el festival de la cosecha a finales de el otoño, se acostumbraba agradecer a Dios por los frutos del año. Es muy significativo ver que en este tiempo las oraciones se cantaban para dar gracias a Dios, en fe, por las lluvias que habrían de venir el invierno, las cuales eran escenciales para restaurar la tierra.

El Talmud nos cuenta acerca de una costumbre que se desarrolló en los tiempos del segundo Templo, creada para ilustrar esa verdad. En aquel tiempo, durante Sukot, un sacerdote tomaba una jarra de agua y la llevaba hasta el Estanque de Shiloaj (Siloé), la llenaba de agua y la llevaba de regreso al Templo.

Multitudes formaban una enorme procesión detrás del sacerdote, danzando, cantando salmos de Halel, o de Alabanza (113–118) mientras llegaban al monte del Templo. Para cada uno de los primeros seis días de Sukot, la procesión formába un círculo alrededor del altar del Templo una vez, mas en el séptimo día (Hoshana Rabá) se hacía siete veces, para magnificar el gozo.

La mejor parte de la ceremonia venía cuando el sacerdote dramáticamente derramaba el agua en el altar del Templo. La respuesta de las multitudes era tan inmensa, que el Talmud dice que cualquiera que no haya estado en Jerusalén para asistir a esta ceremonia, ¡no sabe lo que es experimentar verdadero gozo (Suká 5)! Por lo tanto, esto vino a conocerse como Simjá Bet Ha-sho-evá (El Regocijo de la Casa de Donde se Saca el Agua).

¿Por qué tanto regocijo a raíz de esta ceremonia de derramamiento de agua? Obviamente, tenía que ser mucho más que el gozo de la esperanza de Israel por las lluvias del invierno, aunque no dejan de tener su debida importancia. Los rabínos talmúdicos hablan de verdades más profundas de Isaías 12:3 en lo que se refiere a esta ceremonia:

Con alegría sacarán ustedes agua de las fuentes de la salvación. (Salvación en Hebreo es yeshúa, el nombre del Mesías).

Más que el derramamiento de agua temporal en Israel, el Simjá Bet Ha-sho-evá servía para ilustrar proféticamente los días de la redención mesiánica, cuando el agua del Espíritu Santo sería derramada sobre todo Israel (Sukot 55). Dios edificará por fin su lugar de habitación con su pueblo, cuando el reino sea establecido bajo el reinado del Mesías. ¡Qué gozo les debío haber traído este pensamiento a los corazones del pueblo!

Con tal marco histórico, podemos mejor apreciar los eventos que están escritos en una celebración en particular de la que se habla en el Nuevo Testamento.

En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús (Yeshúa) se puso de pie y exclamó: ¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva. Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él. Hasta ese momento el Espíritu no había sido dado, porque Jesús (Yeshúa) no había sido glorificado todavía. (Juan 7:37–39)

¡Imagínese usted las circunstancias! En plena celebración de Sukot, el gozo de los primeros seis días era exhuberante. En el gran día final (Hoshana Rabá), las multitudes estaban desbordándose de la emoción ante la expectativa por el Mesías y por el Espíritu Santo que él traería. Justo a la hora de la ceremonia de sacar el agua, Yeshúa hace una atrevida proclamación: ¿Realmente quieren las aguas vivas del Espíritu? ¿Entiende alguien el verdadero significado de esta ceremonia? Si alguien en verdad desea lo que simboliza Bet Ha-sho-evá, que crea en mí. ¡Yo soy el Mesías quien derramará el Espíritu Santo sobre Israel!

Estas eran afirmaciones sumamente radicales; y en aquella ocasión, crearon bastante conmoción en el Templo:

Al oír sus palabras, algunos de entre la multitud decían: “Verdaderamente éste es el profeta” Otros afirmaban: “¡Es el Cristo (Mesías)!” Pero otros objetaban: “¿Cómo puede el Cristo (Mesías) venir de Galilea?” (Juan 7:40–41)

El hecho de que Yeshúa de Nazaret afirmaba ser el Mesías prometido de las Escrituras judías, debería estar fuera de debate. Sin embargo, hasta este día, la controversia acerca de la respuesta del pueblo todavía es manifiesta. Cuando se entiende de la manera apropiada, la fiesta de Sukot debería de llevarnos a creer, así como muchos creyeron entre aquella multitud del primer siglo. Yeshúa es quien él afirmó ser: ¡Dios habitando en nosotros! ¡Qué gozo tan tremendo experimentar las aguas vivas de Su Espíritu Santo, tal y como se puede apreciar en la fiesta de Sukot!

 

El cumplimiento profético

Como hemos podido observar, existen muchas lecciones impactantes que aprender de Sukot. La provisión de Dios, el hecho de que él habite con su pueblo, el gozo del Espíritu Santo, son todos temas que dirigen la atención al plan detallado en las Escrituras. Aún así, existe todavía un elemento futuro que queda pendiente de ser cumplido por la Fiesta de los Tabernáculos. El apóstol Juan nos dice en su visión de los eventos finales, que la realidad de Sukot será obvia para todos:

Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar. Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: “¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada (Shekjiná) de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios.” (Apocalípsis 21:1–3).

Sukot siempre se ha conocido, como la fiesta en la que se conmemora el hecho de que Dios habite con su pueblo. Cuan apropiado para el Reino de Dios, cuando venga en su plenitud a la tierra redimida, que sea considerado el cumplimiento final de esta fiesta. Dios mismo finalmente habitará con su pueblo en toda su plenitud. ¡La suká de Dios estará entre los hombres cuando el Mesías Yeshúa habite como Rey en los mil años del Reino Mesiánico!

Todas las fiestas del Señor tienen sus lecciones particulares que enseñar. Sin embargo, debido a su cumplimiento profético en los últimos días, Sukot parece ser la cúspide de todos los otros tiempos establecidos por Dios. Después de todo, la meta del plan de Dios es el establecer su Reino en la tierra. Esto explica mucho mejor por que, de todas las fiestas bíbilicas, Sukot se dice ser la celebración premier del Milenio. Como lo predijo Zacarías:

Entonces los sobrevivientes de todas las naciones que atacaron a Jerusalén subirán año tras año para adorar al Rey, al SEÑOR Todopoderoso, y para celebrar la fiesta de las Enramadas. Si alguno de los pueblos de la tierra no sube a Jerusalén para adorar al Rey, al SEÑOR Todopoderoso, tampoco recibirá lluvia. (Zacarías 14:16–17).

Vale la pena acentuar el hecho de que el jucio por no celebrar Sukot en el Reino Mesiánico será el reprimir la lluvia. Ya que Sukot celebra la cosecha del otoño, es tradicional en la comunidad judía comenzar a orar por las lluvias del invierno, escenciales para el año venidero. Cuando Yeshúa regrese a establecer el Reino tan esperado, todos los que han sido redimidos por su sacrificio celebrarán Sukot alegremente y en toda su plenitud.

¡Qué maravillosa celebración será aquella cuando todo su pueblo, tanto los judíos como los gentiles, mesan el lulav y canten, ¡Ana Adonai Hoshiana! (¡Señor, sálvanos!), Amén. Ven, Señor Yeshúa!

 

Una guía práctica para los creyentes en Yeshúa

El elemento central para la celebración de la Fiesta de los Tabernáculos es la enramada que llamamos suká. Puede que usted quiera usar la descripción rabínica como guía (ver la explicación anterior), pero no debe olvidar la libertad que tenemos de construir la cabaña como cada quien considere correcto. Al igual que todas las fiestas y costumbres bíblicas, la suká es una “sombra” de lecciones mucho más grandes acerca del Mesías venidero (Colosenses 2:17).

La construcción de la suká, puede ser un proyecto familiar educativo, entretenido, y ameno para todos. Ya sea que se trate de una choza pegada a la casa, o una estructura independiente, debe llevarse a cabo por cualquier persona dispuesta a ayudar. La estructura exterior puede armarse con varios materiales, que a su vez pueden ser fortificados con hojas, ramas o las palmas tradicionales. Por esta razón, ¡Sukot es también una magnífica excusa para podar las plantas de su jardín! Los niños disfrutarán mucho decorar la suká con frutas, hojas o versículos de la Biblia recordatos.

Se mencionó anteriormente, los judíos tradicionales empiezan a construir su suká inmediatamente después de romper el ayuno de Yom Kipur. Muchos judíos y gentiles mesiánicos por igual, siguen esta costumbre invitando gente a su casa para una “Fiesta de Decoración de la Suká”, que sirve a su vez para empezar a planear los eventos de la celebración que se aproxima.

Al llegar el 15 de Tishri, se prepara una cena festiva. El arreglo de la mesa probablemente sea uno algo informal, ya que la cena se sirve en la suká. Y como todo es un recordatorio de los cuarenta años de campamento en el desierto, todo el evento toma más bien el tono de un día de campo, o picnic al aire libre, en lugar de una comida formal.

Al igual que todos los días de fiesta judíos, se inicia con las bendiciones sobre el fruto de la vid y la jalá (ver la apéndice). El primer día de la fiesta, también se recibe con la bendición Shehejiyanu para dar gracias a Dios por traernos un año más a esta celebración gozosa. Hay unas bendiciones en particular que se cantan este día sobre el suká, así como sobre las Cuatro Especies. Después de la bendición por el vino y la jalá, se puede recitar lo siguiente:

Baruj atá Adonai Elojenu melej ja-olam,
asher kidshanu be-mitzvotav ve-tzi-vanu leshev ve-suká.

Bendito eres Tú, oh SEÑOR nuestro Dios, Rey del universo,
que nos has santificado con tus mandamientos
y nos ha mandado habitar en la Suká.

Estas bendiciones normalmente se pronuncian solo en la primera noche de la fiesta, cuando se bendicen el vino y la jalá.

La bendición de las Cuatro Especies es diferente y se hace cada noche de Sukot. (Las Cuatro Especies, vienen “casher desde Israel,” e incluyen el lulav y el etrog. Pueden ordenarse por anticipado en cualquier sinagoga o tienda de regalos judía. Si no hay disponibilidad de estos artículos, usted puede ensamblar su propia versión simbólica, usando una rama de palma, un limón amarillo, etc.). Aquí es cuando la lulav (palma) y el etrog (citrón o cidro) se levantan en alto, la primera en la mano derecha y el segundo en la izquierda. Sosteniéndo las dos juntas, se recita lo siguiente:

Baruj atá Adonai Elojenu melej ja-olam,
asher kidshanu be-mitzvotav ve-tzi-vanu al ne-tilat lulav.

Bendito eres Tú, oh Señor nuestro Dios, Rey del universo,
que nos has santificado con tus mandamientos
y nos has mandado levantar la lulav.

En seguida se sirve la cena tradicional, que puede incluir algo los frutos de la cosecha de la temporada. Dependiendo de la disponibilidad que haya en el área donde vive, es posible que las congregaciones mesiánicas locales tengan un servicio esa noche para celebrar el gozo encontrado en el mensaje de Sukot.

Existe un énfasis especial en las hakafot (procesiones), en las que los feligreses marchan alrededor del santuario, meciendo su lulav y cantando los Salmos de Halel, o de Alabanza (113–118).

Durante los ocho días del festival, se lleva a cabo la cena observando los elementos principales ya mencionados. Pero los servicios de la sinagoga solo son los dos primeros días. Para realmente entrar en el espíritu de Sukot, y si el clima es apropiado, se recomienda que toda la familia pase la noche en la suká, bajo las estrellas.

Como se mencionó anteriormente, el séptimo día de la fiesta tiene mucho significado espiritual para los creyentes en Yeshúa (ver Juan 7:37 y los versículos que le siguen). Sin embargo, el octavo día nos trae otro día festivo que es muy especial, Shmeni Atzeret (literalmente, el octavo día de la Asamblea). Como se menciona en Levítico 23:36, este día se debe de apartar como un Shabat y día de Asamblea Sagrada.

La mayoría de las sinagogas más tradicionales y las congregaciones mesiánicas llevan a cabo servicios especiales para recordar este día. Tanto judíos como gentiles mesiánicos continuamente buscan encontrar lecciones espirituales más profundas acerca de los tiempos establecidos por Dios.
0 ¿Por qué mandaría Dios una conmemoración especial en el octavo día de Sukot? Ademas de ser el cierre del festival, puede que haya una conexión especial con la vida del Mesías. Si nuestra teroría acerca de que el Mesías hubiera nacido en el primer día de Sukot es correcta, ¿qué hubiera tenido que suceder ocho días después de nacido? ¡Cualquier buen padre judío les podría decir! En ese día, todos los bebés judíos varones toman la señal del Pacto Abrahámico, a través de la circuncisión (Génesis 17). Igualmente así con Yeshúa.

Cuando se cumplieron los ocho días y fueron a circuncidarlo, lo llamaron Jesús (Yeshúa), nombre que el ángel le había puesto antes de que fuera concebido. (Lucas 2:21).

Los creyentes en el Mesías tienen muy buenos motivos para recordar Shmeni Atzeret. Verdaderamente Yeshúa “se hizo servidor de los judíos para demostrar la fidelidad de Dios, a fin de confirmar las promesas hechas a los patriarcas” (Romanos 15:8).

Como si todos estos días de fiesta no fueran suficientes, la comunidad judía ha agregado un noveno día adicional a Sukot llamado Simjat Torá (Gozo en la Ley). Como su nombre lo implica, este día celebra la revelación de Dios simbolizada en el rollo de la Toráh. Es un tiempo de gozo tremendo, con danza y música alegre.

Una parte central del servicio es la lectura de los últimos capítulos de Deuteronomio, para luego volver a iniciar el ciclo de lectura, que comienza de nuevo con los primeros capítulos de Génesis. Aunque este día de fiesta fue creado en la Edad Media por el judaísmo rabínico, los creyentes en Yeshúa pueden ciertamente afirmar la idea detrás de la fiesta: La Palabra de Dios es buena, y debe ser reverada. Inclusive, ¡debe ser celebrada gozosamente! ¡Cuanto más todavía para los creyentes en Yeshúa Ha-Mashíaj, él la Palabra que se hizo carne en este tiempo del año!

Con el cierre de Simjat Torá, llegamos al final de la temporada de los Días Solemnes. ¡Qué verdades maravillosas son evidentes! Cual completa es la imagen que Dios nos muestra acerca de su plan para los días postreros. Algún día, muy pronto, el shofar sonará para anunciar la reunión de los creyentes. A lo cual le seguirá el solemne Día de la Redención, cuando Yeshúa regrese por segunda vez a la tierra. ¡Esto a su vez, llevará a todos los creyentes a la gozosa celebración del Reino de Dios en Sukot! Espero que todos estemos listos para habitar en aquel tabernáculo santo de nuestro Padre Celestial.

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