Bereshit: El Plan de Elohim para Ordenar tu Caos | Estudio Mesiánico
Bereshit: El Dios que Ordena tu Caos (El Plan de Génesis 1-3)
Shalom, familia.
Comenzamos un nuevo ciclo de la Torá, y lo hacemos con la Parashá Bereshit (Génesis 1:1 – 6:8).
¿Alguna vez has sentido que tu vida es… un desorden?
Miras tu calendario, tus responsabilidades, tus relaciones o incluso tu mundo interior, y todo se siente caótico. Sientes que corres, pero no hay orden.
En hebreo, la Torá usa una frase para describir este estado exacto: tóhu va’vóhu (Génesis 1:2). Significa «desordenado y vacío».
Si alguna vez te has sentido así, esta primera Parashá no es solo una historia antigua sobre la creación del universo. Es un diagnóstico preciso de nuestro problema y, alabado sea Elohim, es la cura divina para nuestro caos.
El tema central que descubriremos es este: Nuestro Elohim es un Dios de orden divino, y Su plan redentor siempre ha sido restaurar el orden que el pecado destruyó.
En este estudio, veremos tres pasos fundamentales en el plan maestro de Elohim para tratar con el caos:
- El Diseño Original: La Palabra que Ordena el Caos.
- La Distorsión: La Duda que Introduce el Caos.
- La Restauración: La Gracia que Vence el Caos.
Punto 1: El Diseño Original – La Palabra que Ordena el Caos (Génesis 1:1-3)
La Escritura comienza con una de las escenas más poderosas. Miremos Génesis 1:2-3:
«Y la tierra estaba desordenada (tóhu) y vacía (vóhu), y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Elohim (Ruach Elohim) se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Elohim: Sea la luz; y fue la luz.»
Es crucial entender que tóhu va’vóhu no significa que la creación fuera «mala». Significa que estaba «incompleta». Era materia prima sin forma, sin propósito, sin vida. Era el caos.
¿Qué hizo falta para traer orden, luz y vida a ese caos? El texto nos da dos agentes divinos en acción:
- La Ruach Elohim (El Espíritu de Dios): Estaba allí, «revoloteando» o «incubando» sobre el caos, preparando todo para la vida.
- La Davar (La Palabra de Dios): El caos existía hasta que Elohim habló. En el instante en que Su Palabra fue pronunciada, el caos tuvo que retroceder y el orden divino fue establecido.
La Conexión Mesiánica: Yeshúa, la Palabra Creadora
Familia, ¿quién es esa Davar, esa Palabra creadora que existía «en el principio» con Dios?
El Brit Hadashah (Pacto Renovado) nos lo revela sin lugar a dudas. Juan 1:1-3 declara:
«En el principio (Bereshit) era el Verbo (la Palabra/Yeshúa), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.»
¡El agente de la creación que trajo orden al tóhu va’vóhu universal es nuestro Mesías Yeshúa!
Y aquí está la buena noticia para tu caos personal: 2 Corintios 4:6 nos dice que el mismo Elohim que «mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones». Cuando tu vida era tóhu va’vóhu espiritual, la Ruach (Espíritu) y la Davar (Yeshúa) entraron e hicieron una nueva creación.
Punto 2: La Distorsión – La Duda que Introduce el Caos (Génesis 3:1-6)
Si Elohim es un Dios de orden, ¿por qué experimentamos tanto caos? ¿Por qué nuestras vidas, familias y el mundo se sienten tan «desordenados y vacíos» tan a menudo?
Génesis 3 nos da la respuesta. El Shalom (la paz y el orden perfectos) del Jardín del Edén se mantenía por una cosa: la confianza absoluta en la Palabra de Elohim.
Pero entonces, aparece la serpiente (HaSatán). Su estrategia no fue un ataque frontal; fue una simple y sutil pregunta.
«Pero la serpiente… dijo a la mujer: ¿Conque Elohim os ha dicho…?» (Génesis 3:1)
Esta es la pregunta más peligrosa del universo.
La duda en la Palabra de Elohim fue la grieta por donde entró el pecado. ¿Y cuál fue el resultado inmediato del pecado? El orden divino se convirtió en caos instantáneo: miedo, vergüenza, culpa, acusaciones y, finalmente, esconderse de la presencia de Dios.
El pecado, familia, siempre desordena. Siempre nos lleva al tóhu va’vóhu.
El Primer Adán vs. El Postrer Adán
El apóstol Pablo (Shaúl) llama a Adán el «Primer Adán». Fue tentado en un jardín perfecto y, al dudar de la Palabra de Dios, falló, trayendo caos y muerte al mundo.
Pero alabado sea Elohim, Pablo nos presenta al «Postrer Adán»: Yeshúa HaMashíaj (1 Corintios 15:45).
Yeshúa fue tentado en un desierto, hambriento y débil. HaSatán usó la misma táctica: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras…» (Mateo 4:3). Era la misma pregunta: «¿De veras Elohim dijo que eres Su Hijo?».
¿Cuál fue la respuesta de Yeshúa? No debatió. No dudó. Se aferró a la Palabra y declaró: «Escrito está«.
El Primer Adán dudó de la Palabra y trajo caos. El Postrer Adán confió en la Palabra y venció al caos por nosotros.
El enemigo usa la misma táctica contigo hoy: «¿De veras Dios te perdonará?», «¿De veras Dios proveerá?», «¿De veras Su Palabra es suficiente?». Cada vez que elegimos dudar, elegimos el caos.
Punto 3: La Restauración – La Gracia que Vence el Caos (Génesis 3:15, 21)
Adán y Eva pecaron. Estaban desnudos, avergonzados y escondidos. Su mundo era un caos.
En su pánico, Génesis 3:7 dice que «cosieron hojas de higuera» para cubrirse. Esas hojas de higuera son el símbolo de nuestras «buenas obras», nuestra religión, nuestros intentos humanos de cubrir nuestra propia vergüenza y pecado. Pero las hojas se secan. Son frágiles. No cubren nada.
Elohim vio su intento patético. Y en Su increíble gracia, Él mismo proveyó una cubierta.
«Y Adonai Elohim hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.» (Génesis 3:21)
Para que hubiera pieles, un animal inocente tuvo que morir. Elohim mismo realizó el primer sacrificio, enseñándonos que el costo del pecado es la muerte, pero el camino de la gracia es la sustitución.
El Evangelio en Génesis: La Promesa de la Simiente
Incluso antes de proveer la cubierta, Elohim dio la primera promesa mesiánica de toda la Escritura. En Génesis 3:15, le dijo a la serpiente:
«Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta (una simiente singular) te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.»
¡Esto es el Evangelio en sombras! Elohim estaba prometiendo que un día, de la «simiente de la mujer» (Yeshúa, nacido de Miriam), vendría un Vengador.
- En la cruz, la serpiente «hirió su calcañar», causándole la muerte.
- Pero en la resurrección, ¡Yeshúa «aplastó la cabeza» de la serpiente, venciendo el pecado, la muerte y el caos para siempre!
Yeshúa es el Cordero de Elohim (Juan 1:29) sacrificado por nosotros. Él es la cubierta perfecta. Ya no tenemos que vivir bajo el caos del pecado y la vergüenza, porque hemos sido «vestidos» con la justicia de nuestro Mesías (Gálatas 3:27).
Aplicación: ¿Cómo salir de tu ‘Tóhu Va’vóhu’ esta semana?
Familia, la lección de Bereshit es clara y práctica.
- Elohim, por Su Palabra (Yeshúa) y Su Espíritu (Ruach), crea orden divino del caos.
- El pecado, que nace al dudar de Su Palabra, siempre trae caos.
- Elohim, en Su gracia, proveyó la victoria final sobre el caos a través de Yeshúa.
Esta semana, el caos vendrá a tocar tu puerta. La pregunta de la serpiente volverá: «¿Conque Dios os ha dicho…?».
Tu desafío práctico es este:
- Identifica tu caos: Nombra esa área de tu vida que se siente tóhu va’vóhu. ¿Es un miedo? ¿Una relación rota? ¿Una preocupación financiera?
- Busca un «Escrito Está»: Ve a las Escrituras y encuentra una promesa de Elohim, una Palabra de verdad que hable directamente a ese caos.
- Declara la Palabra: No intentes cubrir tu caos con «hojas de higuera» (tu propio esfuerzo o preocupación). Trae tu caos a la Palabra (Yeshúa) y, por la fe, declara lo que Él ha dicho.
Confía en Él. Permite que el Señor de la Creación sea el Señor de tu caos.
No importa cuán desordenada se sienta tu vida, recuerda Génesis 1. El mismo Ruach Elohim que se movía sobre las aguas se mueve hoy en tu vida. La misma Davar (Palabra) que dijo «Sea la luz» es tu Salvador y tu Señor.
Él es el Principio (Bereshit), y está haciendo «nuevas todas las cosas».
Que Adonai te bendiga y te guarde esta semana.
Shalom.
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