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32. BEHAR – «EN EL MONTE»

Parashat  Behar   “en el monte”

Torá    Vayikra 25:1-27:34

Haftará    Jer 32:6-27;

Los Escritos Mesiánicos    Mt 6:19-34;   25:1-26:75;  Ro 13-14, 1Tes 4:1-12;  Filp 2; He 2:15;

 

INTRODUCCIÓN

Hemos llegado a la Parashà Nº 32  y 33, es la última Parashá del libro de Vayikra. Moisés escribe estas leyes al sacerdocio para que enseñen al pueblo estando aun en el monte del Sinaí.

El capítulo se divide en tres partes por la frase como terminan:

  • Primera  v. 2-17   termina en v. 17  Yo soy JHVH…
  • Segunda  v. 18-38 termina en  v. 38 Yo soy JHVH …
  • Tercera  v. 39-55  termina en v. 55  en Yo soy JHVH..Como en cada una de las leyes que H`hem dio, este capítulo encierra los secretos para que Israel sea una nación fuerte, con buena economía.Este sistema económico se basaba en tres principios fundamentales:-     H`Shem poseía la tierra y tenía el derecho de controlarla, v. 23;

    –     H`Shem poseía al pueblo, porque lo había redimido de la esclavitud en Egipto, vv.

    38,  42, 55;

  • los hijos de Israel eran una familia («tu hermano») por tanto debían preocuparse los unos por los otros, vv. 25, 35–36, 39, 47.Josué y el ejército judío conquistaron la tierra de Canaán, pero fue H`Shem el que designó la heredad (Jos 13–21).El pueblo «poseía» la tierra y disfrutaba de sus productos, pero H`Shem la poseía en propiedad y determinaba cómo se usaría.Este capítulo enfoca tres temas relacionados a la economía de la nación.

     

  1. El año sabático (25.1–7,18–22) 
  2. El año del Jubileo (25.8–17,23–24)
  3. El cuidado de los pobres (25.25–55)   

 

  1. I   El año sabático (25.1–7,18–22)El calendario bíblico del Tanak / AT funcionaba en una serie de «sietes». El séptimo día de la semana era el shabbat. Siete semanas después de Pesaj / Pascua venía el Shavuot y el séptimo mes del año Yom Haterua / la Fiesta de las Trompetas, el Yom Kippur  Día de la Expiación y Zuccot /la Fiesta de los Tabernáculos. Cada séptimo año era Shemitah / el «año sabático» y después de siete años sabáticos venía el Yobel / año del jubileo.El año sabático era la manera de Di-s de permitir que la tierra descansara y restaurara su productividad. Al pueblo no se le permitía tener una cosecha formal aquel año, pero cualquiera podía comer del producto de los campos y huertos. Di-s prometió proveer abundantes cosechas durante el sexto año, de modo que observar el año sabático en realidad era una prueba de fe para el pueblo. Era también una expresión del amor de Di-s por los pobres de la tierra (Éx 23.10–12). De acuerdo a Devarin 15.1–11 todas las deudas debían remitirse al final del séptimo año. Los siervos judíos se suponía que debían servir sólo seis años (Éx 21.2), y al pueblo judío se le animó a ser especialmente generoso con los pobres.

     

    El año sabático era un tiempo de descanso y renovación para la tierra, el pueblo y los animales que la trabajaban. Era una oportunidad para un nuevo comienzo para los que habían experimentado dificultades financieras.

     

    Rambam[1] dice que el pueblo de Israel celebró el primer año sabático, o shemitá el año 21 después del inicio de la conquista y la distribución de la tierra bajo Josue. La conquista y la distribución de la tierra duró 14 años. El año 15 fue el primer año del ciclo septo-anual y el año 21 fue el séptimo.

    Según un cómputo,[1] hubo 836 años desde el año 15 después de la entrada en la tierra hasta la deportación a Babilonia. Entre estos, los años sabáticos y de jubileo sólo fueron observados 400 años y durante los 436 años restantes no fueron respetados. Durante 436 años hay 62 años sabáticos y 8 años de jubileo, los cuales suman 70 en total (62 + 8 = 70). El cautiverio babilónico vino cuando el pueblo de Israel había dejado de guardar 70 años sabáticos, como está escrito en Levítico 26:35:

     

    Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella”

     

    El cautiverio babilónico duró 70 años, como está escrito en Jeremías 29:10:

     

    10Porque así dijo JHVH: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar”

     

    Es muy serio entender el valor que H`Shem le da al Shabbat, cuando leemos el capítulo 26: 40-44 que aun cuando se arrepientan al Señor, H`Shem no los restaurara de inmediato hasta que la tierra haya descansado su tiempo. 2Cro 36:20-21.

     

    Los profetas a menudo condenaron a los líderes judíos y ricos por tratar despiadadamente a los pobres. Si se hubiera observado la ley del año sabático, se hubiera impedido que los pobres perdieran sus tierras y que los ricos amasaran gigantescas propiedades. La economía no hubiera sido perfecta, pero hubiera estado mucho mejor equipada.

     

    Durante la Fiesta de los Tabernáculos en cada año sabático los sacerdotes debían leer y explicar al pueblo el libro de Devarin (Dt 31.9–13). Era una conferencia bíblica de toda una semana, que se le recordaba al pueblo lo que Di-s había hecho por ellos y de lo que Él esperaba de ellos a su vez. El pueblo de Di-s necesitaba que se le enseñara su Palabra, porque cada nueva generación no la había aprendido; y las generaciones más viejas necesitaban recordarla.

     

    II. El año del jubileo (25.8–17,23–24)

    La palabra «jubileo» procede de la palabra hebrea yobel que significa «cuerno de carnero». Este año especial se anunciaba con el toque de las trompetas en el Día de la Expiación. Así, el año empezaba con ayuno y arrepentimiento conforme la nación confesaba sus pecados al Señor (Lv 16).

    Durante ese año el pueblo reclamaba la tierra que se había vendido de modo que no saliera del control de la familia o tribu. Y los judíos que compraban propiedad calcularían el precio hasta el próximo año del jubileo cuando la tierra volvería al dueño original. Cuánto alimento produciría en ese tiempo era una consideración principal. Como en el año sabático, la tierra debía descansar durante el año del jubileo. El pueblo tendría que confiar en que Di-s les proveería lo que necesitaban para el año sabático (el cuarenta y nueve), el año del jubileo (el cincuenta) y el cincuenta y uno cuando sembrarían de nuevo. No habría nueva cosecha sino hasta el año siguiente.

     

    H`Shem era el dueño de la tierra por eso no podía venderse para siempre. Di-s les dio la tierra (Gn 12.1–3; 15.7; 17.8; Dt 5.16) y les permitió usarla, y siempre la controlaría. El pueblo debía andar en el temor del Señor y no usar su riqueza para oprimirse mutuamente.

    Los esclavos se liberaban durante este año especial y así las familias se reunían de nuevo.

     

    La declaración: «Pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores» (v. 10), está grabada en la Campana de la Libertad en Filadelfia.

     

    El año del jubileo señala la edad del reino cuando el Mesías Yeshúa reinará en gloria y cumplirá las promesas hechas al pueblo judío. Ver Isaías 61 y lo que Di-s ha planeado para la nación de Israel.

    En un sentido espiritual el año del jubileo también se aplica a todo nacido de nuevo  (Lc 4.16–21, la cual es una cita de Isaías 61.1–2). Al leer en la sinagoga aquel shabbat en Nazaret, Yeshúa se detuvo en «el año agradable del Señor» (Lc 4.19), que se refiere al año del jubileo. No leyó «el día de la venganza de nuestro Di-s» (Is 61.2), porque ese día de juicio no vendrá sino hasta que Di-s haya concluido su programa presente de «tomar de ellos pueblo para su nombre» (Hch 15.14).

     

    En resumen, en el Año del Jubileo siete cosas deben suceder:

     

  • Habrá libertad para todos los habitantes de la tierra, v. 10.
  • Será un año de jubileo, con toques del shofar, v. 10.
  • Cada uno volverá a la posesión original de la tierra, según el reparto que se hizo en el tiempo de Josuè, v. 10.
  • Cada uno volverá a su familia, v. 10. Se refiere al siervo hebreo que tiene la oreja perforada o uno cuyos seis años de servicio no hayan terminado desde que fue vendido como siervo. Así que la expresión “para siempre” en Éxodo 21:6 está limitada con el año de jubileo. El año de jubileo es por tanto también una señal del siglo venidero.
  • No se puede sembrar, v. 11.
  • No se puede cosechar, v. 11. En ese año el fruto no es del dueño, le pertenece a todos incluyendo los animales.
  •  El año será santo, v. 12. 
  1. El cuidado de los pobres (25.25–55) Estas leyes se aplicaban independientemente de que fuera el año sabático o el año del jubileo. El principio general se indica en los versículos 25–28 y entonces se aplica a situaciones específicas. Una persona que tenía que vender su propiedad debido a necesidad financiera podía redimirla en cualquier tiempo, o un hermano podía hacerlo por él. Pero el precio se determinaría por el número de años que restaban hasta el año del jubileo.A. Una casa en la ciudad (vv. 29–34).

    Esta sería una propiedad valiosa debido a la seguridad que ofrecía la ciudad amurallada. Por eso el vendedor tenía sólo un año de plazo para comprarla de nuevo. Después el propietario tenía la propiedad por todo el tiempo como quisiera; y no se devolvería al dueño original durante el año del jubileo. Sin embargo, esta regla no se aplica a las casas de propiedad de los levitas. En cuanto a un levita que le dio su casa al Señor, véase Hechos 4.34–37.

     

    B. Un hermano pobre (vv. 35–46).

    Los judíos no debían oprimirse entre sí ni aprovecharse del otro en asuntos financieros. Si se prestaba dinero, no debía exigir interés; si vendía alimentos, no debía obtener ganancia exagerada. Ver Nehemías 5. Si un judío tenía a otro judío como siervo, pagando una deuda, no debía tratarlo como esclavo; y el siervo debía salir libre en el año del jubileo.

     

    C. El pariente redentor (vv. 47–55).

    La mejor ilustración de esta ley aparece en el libro de Rut, donde Booz redimió a Rut, a Noemí y su propiedad. Un pariente podía rescatar a su pariente pagando sus deudas y recuperando su tierra. El «redentor» tenía que ser pariente cercano que podía y estaba dispuesto a redimir. El pariente pobre podía ser puesto en libertad tanto de esclavitud como de deuda. El pariente redentor es un cuadro de Yeshua Hamashiaj quien se hizo «pariente cercano» al hacerse hombre (Flp 2.1–11; Heb 2.9–18) y pagando el precio de nuestra redención al morir en la cruz. Él podía salvar y estuvo dispuesto a salvar.

     

    Su economía hebrea no era una forma de comunismo.

     

    La gente poseía propiedad privada que podía comprarse y venderse, pero Di-s poseía la tierra y no permitía que se la vendiera para siempre. El año sabático y el año del jubileo, si se obedecían, hubieran impedido que el rico se enriqueciera más y así empobreciera más el pobre. Pero los judíos no obedecieron estas leyes y los resultados fueron trágicos. También dictaron leyes que favorecían a los ricos y aplastaban a los pobres, y Di-s los juzgó por eso. (Isaías 3.12–15 y 10.1–3; Amós 2.6–7 y 5.11.)

     

    Por último, estas leyes especiales también muestran la preocupación de Di-s por la tierra. Al permitir que la tierra descanse cada séptimo año y luego los dos años seguidos en el jubileo, se restauraba su productividad y aumentaba su valor. Por supuesto, exigía fe hacer esto, pero Di-s prometió suplir sus necesidades. Después de todo, el alimento que comemos viene de su mano, no del supermercado; y todos necesitamos orar: «Danos hoy nuestro pan cotidiano» (Mt 6.11).

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